En este fragmento, hablaremos de un autor que también influyó en el psicoanálisis, estamos hablando de Jacques Lacan, un psicoanalista miembro y expulsado de la Sociedad Psicoanalítica de Paris (SPP). Su principal interés en las propias palabras de él, "era la restauración de la verdad en el campo abierto por Freud" y debido a esto introdujo una reinterpretación del psicoanálisis en términos estructuralistas y que tuviera en cuenta la linguistica en la teoría.
Ahora hablemos de un término introducido por Lacan, "el goce". Él lo señala como algo diferente al placer, algo que en el léxico común intercambian su significado, sin embargo, para el psicoanálisis no sucede de esta manera. Para Lacan en el término placer no difiere con la concepción de Freud, reafirmando que el placer se da cuando hay una reducción tensión.
Lacan, por el contrario, afirma que aquel dolor o aquella sensación solo en el orden de la tensión es denominado goce, un claro ejemplo es que mientras ud. señor lector esta leyendo, está sintiendo una tensión en algún lado de su cuerpo, es decir que, ud en estos momentos (según esta teoría Lacaniana) está gozando.
En ese orden de ideas, cuando el cuerpo experimenta el goce, una tensión, hay un gasto, algo se pierde, sensación que sólo puede ser experimentada a través del cuerpo.
Ahora bien, hablemos de la causa del goce. Los lacanianos están habituados a colocar la causa del goce en el deseo, aquel objeto perdido, ya que el deseo es un concepto central en la teoria de Lacan, pero si bien el goce se relaciona con el deseo, es otro tema. Así como el mismo autor lo enuncia, la causa del goce está en el significante (o representación). Éste mismo nos dispone qué hacer para ejercer el goce y también ponerle punto final, siendo de otro modo, sin el significante, sin "eso" que no se le puede poner punto final, el producto sería la muerte.
El goce es fundamentalmente fálico y está limitado por el significante, ya que permite mantener una relación con la realidad y el imaginario, además, el autor señala que: "no hay acceso al goce del Otro", el goce es de "sí mismo" y por eso es que creemos saber que le pasa al Otro, pero ¿como saberlo si ni siquiera él o ella sabe lo que le pasa a sí mismo?
Hay tipos de goces, entre ellos están: el goce del Otro anteriormente mencionado, denominándolo como fantasma neurótico (mientras que el uno no goza, el otro sí goza), en cuanto al psicótico, se siente gozado por el Otro, por sus voces y alucinaciones y finalmente el goce femenino, que Lacan lo llama el Otro goce; el acceso al Otro goce es menos improbable para la mujer que para al hombre y más, cuando ha salido de su falo (el clítoris), ya que el pene por ejemplo en el hombre, es un obstáculo para libidinizar el resto del cuerpo, por ser el pene un elemento de goce "tan exquisito".
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